BUOFILIA AGAVE

Agave americana. Códice Gottorfer (1649-1659). Fuente: www.plantgenera.org

Con la entrada del verano desde BUO Estudio continuamos con la descripción de las especies vegetales que forman parte de nuestro proyecto de BUOfilia. En esta ocasión es el turno del Agave americana mejor conocido en castellano como agave.

BUOFILIA AGAVE

BUOFILIA. Fragmento de mural “Mundo mexicano”. Fotografía de BUO Estudio

BUOFILIA AGAVE

Agave o maguey. BUOFILIA, fragmento de mural “Mundo galego”. Fotografía de BUO Estudio

El nombre agave, “admirable” en griego, fue asignado a este género por Carl von Linneo en 1753. La primera especie descrita en esta obra fue Agave americana, llamada comúnmente maguey. En México recibía distintos nombres en las diferentes lenguas que se hablaban al momento de la conquista.

El Agave es uno de los nueve géneros de la familia Agavaceae, con más 200 especies, la gran mayoría endémicas de México. Según la especie, el maguey puede vivir entre 5 y 70 años, cuando la planta alcanza la madurez, de su centro surge un largo tallo, llamado quiote, en el que brotan racimos de flores y después de este florecimiento el maguey muere.

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Agave americana L. The garden. An illustrated weekly journal of horticulture in all its branches [ed. William Robinson], vol. 5: p. 143 (1874). Fuente: www.plantgenera.org

Los magueyes mexicanos presentan una notable variedad en altura, color y forma de la penca, esta variabilidad es consecuencia del alto grado de adaptación de la planta a distintos ambientes, aún los más difíciles y, sin duda, a su milenaria interacción con el hombre.

El origen divino de la planta del maguey, y con ella del pulque, narra como Ehécatl (dios del viento) va en la búsqueda de una bebida que traiga alegría a los hombres y visita a la joven virgen Mayáhuel. La diosa del maguey representada como una joven mujer que surge de una floreciente planta de maguey, y que en ocasiones lleva en las manos copas de pulque, espinas o fibras.

BUOFILIA AGAVE MAYAHUEL

Detalle de Mayahuel, Códice Laud. Fuente: www.chicomoztoc.com

Desde épocas tempranas, la planta del maguey se había convertido en un elemento esencial para la subsistencia y el aprovisionamiento de la sociedad prehispánica. El maguey era fuente de alimento, obtenían miel, vinagre y pulque – bebida embriagante por excelencia de la época prehispánica esencial en la vida ritual, se utilizaba como bebida en las ceremonias y como ofrenda – además se consumían flores, tallos, pencas y escapo floral. Se obtenían fibras textiles (zapupe y henequén), con las que se fabricaban sandalias, prendas de vestir y objetos utilitarios como cordeles y redes. Algunas partes del maguey eran usadas como remedios medicinales.

Las espinas del maguey fueron utilizadas ampliamente entre los pueblos de distintas regiones mesoamericanas y tenían un importante papel en uno de los ritos esenciales de la época prehispánica, el autosacrificio. Era el instrumento más utilizado para la extendida práctica de ofrecer la sangre propia a los dioses. Se acostumbraba punzarse con púas de maguey en las fiestas mexicas, en las ceremonias de acceso al trono de los tlatoanis, los guerreros en las campañas militares y en la vida diaria de los sacerdotes.

Las grandes dimensiones que alcanzan algunas especies de maguey hicieron de sus pencas y su quiote materiales idóneos para la construcción de amarres, vigas, techos y paredes. Las pencas también servían como cunas para niños, recipientes y canales.

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Cabaña con techo de pencas de Maguey en Ixmiquilpan, México. Fotografía de Horacio Sánchez

Actualmente, la explotación del maguey se enfoca primordialmente a la elaboración de tequilas y mezcales, aunque es también común su uso en la elaboración de barbacoas y mixiotes. Además, tiene beneficios para la agricultura, se utiliza para delimitar parcelas y terrenos, es fundamental para las terrazas de cultivo y las parcelas que se sitúan en las laderas, pues permite la retención del suelo y previene la erosión.

El maguey es una de las plantas emblemáticas de México. En buena parte se debe a que es la fuente del pulque y un elemento con características – como su peculiar apariencia, su constante presencia y su longevidad – que lo hacen fácilmente reconocible y un elemento sobresaliente en el paisaje. En la época prehispánica, y en los primeros tiempos del virreinato, las representaciones del maguey se hacían en función de sus connotaciones rituales o de su papel como elemento de identidad en nombres de personas o lugares. En los siglos siguientes cambió y las representaciones en compendios botánicos se volvieron más o menos frecuentes y el maguey, por intermediario de la Virgen de los Remedios, llegó a incorporarse al imaginario católico mexicano.

BUOFILIA AGAVE DIEGO RIVERA

Fragmento del mural «El amate y el maguey» de Diego Rivera. Fotografía de Jim Cook

El siglo XX atestigua un renovado interés por los magueyes como motivo artístico, asociados principalmente a aquellos creadores que buscaban reivindicar una imagen nacionalista y propiamente mexicana, un ejemplo es el cine de la época. En las últimas décadas, numerosos pintores y fotógrafos han hecho del maguey un motivo recurrente de su quehacer, como planta que expresa y sintetiza nuestro paisaje.

¡Un saludo desde BUO y feliz semana!