
Ahuehuete de la Noche Triste, pintura al óleo sobre lienzo de José María Velasco, 1910. Imagen cortesía de The Athenaeum.
En nuestro reciente viaje a México tuvimos la oportunidad de volver a visitar uno de los árboles más emblemáticos e importantes de su historia, el llamado «Árbol de la Noche Triste» situado en la avenida de México-Tacuba, una de las cuatro calzadas que daba acceso a la antigua Tenochtitlán.

Árbol de la Noche Triste visto desde la calzada México-Tacuba. Fotografía de BUO ESTUDIO Arquitectura & Paisajismo
Las crónicas de la época cuentan que después de la Matanza de Tóxcatl en donde Moctezuma Xocoyotzin gran tlatoani de los mexicas encontró la muerte, las tropas del ejército español liderado por el capitán Hernán Córtes y sus aliados indígenas se encontraban sitiados en el palacio de Axayácatl sin apenas suministros por lo que decidieron huir. En su intento de escapatoria en dirección Tlacopan (Tacuba), fueron atacados y diezmados, y según la leyenda ante la gran magnitud de la derrota y las pérdidas humanas se dice que el militar lloró a los pies de un gran ahuehuete.

«The Sad Night». Segunda mitad del siglo diecisiete. Oleo en lienzo. Jay I. Kislak Collection, Rare Book and Special Collections Division, Library of Congress. Imagen cortesía de Library of Congress
Las fuentes de información que han llegado hasta nuestros días, no hacen referencia de la presencia de dicho árbol pero si de la derrota sufrida, como es el caso de la segunda carta de relación que Córtes escribió al rey Carlos V, describiendo la llegada a Tacuba después de la escapatoria:
“Y llegado a la dicha ciudad de Tacuba, hallé toda la gente remolinada en una plaza, que no sabían dónde ir […] En este desbarato se halló por copia, que murieron ciento y cincuenta españoles y cuarenta y cinco yeguas y caballos, y más de dos mil indios que servían a los españoles…”
El conquistador y principal cronista de la época Bernal Díaz del Castillo en su obra Historia verdadera de la conquista de Nueva España, habla dela tristeza que sintió Córtes entorno a la derrota:
“Volvamos a Pedro de Alvarado, que como Cortés y los demás capitanes le encontraron de aquella manera y vieron que no venían más soldados, se le saltaron las lágrimas de los ojos. Dijo Pedro de Alvarado que Juan Velázquez de León quedó muerto con otros muchos otros caballeros…”
Como podemos apreciar, las crónicas de la época no hablan de la presencia del gran ahuehuete. El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma señala que pudo ser un idea que poco a poco fue tomando forma y que con el paso del tiempo se convirtió en un suceso creíble a pesar de la ausencia de datos reales que lo confirmen.

Árbol de la Noche Triste vista posterior. Fotografía de BUO ESTUDIO Arquitectura & Paisajismo
En nuestra visita pudimos comprobar que este ejemplar arbóreo cargado de tanto misticismo e importante dentro del imaginario mexicano, presenta un estado de conservación lamentable. La acción del fuego como consecuencia de actos vandálicos, acompañados de una falta de diseño urbano que exalte su presencia y su importancia histórica dentro de la calzada México-Tacuba como parte de un posible recorrido histórico dentro de la oferta cultural de la Ciudad de México, han hecho del «Árbol de la Noche Triste» uno de los grandes olvidados de la antigua urbe azteca.
Nos despedimos con una simple reflexión ¿No sería bueno poner en valor este símbolo del sincretismo hispano-mexicano?
¡Un saludo desde BUO!
